Un instante eterno, el mágico proceso de nuestra organización cerebral sobre el tiempo percibido.

Por la Profesora Raquel Reyes. 

Millones de acontecimientos ocurren en nuestro cerebro durante un solo segundo ¿Cómo se las arregla este complejo órgano para ordenarlos y saber qué sucede antes, durante, después y simultáneamente? 

Un recorrido lineal de la información percibida sería más o menos así: Los velocistas gastan como mínimo 0,1 segundos desde que oyen el disparo hasta que su cuerpo reacciona al estímulo. 

Así se reparte el preciado tiempo que pierden: 

1. Tiempo que tarda el sonido del disparo hasta  llegar  al  oído  del  atleta:  0,03 Segundos. 2.  Tiempo  que  tarda  en  llegar  la  información  sonora  del  oído  al  cerebro:  0,01  Segundo. 
3.  Tiempo  en  el  que  el  cerebro  tarda  en  generar  los  impulsos  nerviosos:  0,01 Segundos. 
4.  Tiempo  en  que  los  impulsos  tardan  en  recorrer  la  médula  espinal:  0,03  Segundos. 
5.  Tiempo  que  tarda  en  reaccionar  el  músculo:  0,02  Segundos. 

Un  mensaje  enviado  desde  el  cerebro  a  cualquier  parte  de  nuestro  organismo  puede alcanzar  los  360  Kilómetros  por  hora.  

A  esta  velocidad,  un  impulso  cerebral  puede  tardar   2  décimas  de  segundo  en  llegar  de  la  cabeza  a  los  pies. 

Sin  embargo,  millones  de  impulsos  llegan  a  nuestro  cerebro  desde  distintos  sentidos receptores. 
El  cerebro  tiene  múltiples  áreas  de  procesamiento.  En  la  vista  por  ejemplo  se  procesa  en centros  distintos  el  color,  la  forma  y  el  movimiento;  y  cada  impulso  recorre  un  camino diferente  al  resto. 

Algunos  de  estos  caminos  son  más  largos  que  otros,  por  lo  que  cada  impulso  puede  tardar en  reconocer  el  patrón  presentado  en  la  información  suministrada. 

A  diferencia  de  una  cámara  fotográfica,  el  cerebro  va  armando  y  organizando    la  historia que  se  le  presenta  en  cada  impulso.  El  cerebro  construye  así  su  realidad. 

Por  ejemplo  si  pasa  un  insecto  volando  a  gran  velocidad  cerca  de  nuestros  oídos,  y  al mismo  tiempo  vemos  un  celaje  pasar  frente  a  nuestros  ojos,  nuestro  cerebro  tomará  toda  la información  percibida  y  armará  desde  su  base  de  datos    un  test  de  reconocimiento,  donde incluirá  la  forma  y  color  del  insecto,  llegando  así  una  imagen  construida  de  lo  que  creyó haber  percibido. 

Así que tenemos diferentes grados de percepción del tiempo, y entre las diferentes especies animales o incluso vegetales, existen grados mayores o menores de capacidad perceptiva. 

Por ejemplo: Si el ser humano precisara de una hora para construir su realidad presente (su ahora), sería exactamente de una hora. Pero esa realidad puede cambiar por ejemplo para una hormiga, que posee un préseme más reducido y elemental que el nuestro. 

Si le diéramos pan a una hormiga, este acto sería presente para nosotros y un hipotético futuro para ella. A nivel del inconsciente, el hombre sitúa su futuro en un constante ahora. Visto de otro modo; la creación de nuestra realidad, la cotidiana, necesita del orden de 50 milisegundos para que el cerebro traduzca lo que estamos percibiendo a través del sentido de la vista y tarda un poco más respecto a otros sentidos traduciendo esa realidad. 

Un segundo, es el tiempo necesario para que un corazón humano (sano), lleve a cabo un latido. 

Una décima de segundo, el tiempo que el colibrí utiliza para batir sus alas un total de 7 veces… el típico abrir y cerrar de ojos. 

Una mosca en cambio, bate sus alas una vez cada tres milésimas de segundos. 

La abeja, cada cinco. 

Un rayo de luz, que viaja a razón de 300.000 Kilómetros por segundo, recorre 300 metros en un microsegundo, es decir: una millonésima de segundo. 

Una vez consumida la mecha, el tiempo que requiere un cartucho de dinamita en hacer explosión es de 24 microsegundos. 

Un microprocesador (nuestra computadora personal), requiere de uno a cuatro Nanosegundos (millardécimas de un segundo) en ejecutar una operación sencilla, como la suma de dos números. 

Así se puede calcular todo cuanto se escapa a nuestra realidad percibida. 

El tiempo subjetivo se debe a que existen más acontecimientos en el mismo tiempo, y eso hace que la duración subjetiva aumente. 

Es la expansión del tiempo. 

Con la edad tendemos a comprimir la información, dado el grado de experiencia que una persona tenga respecto a otra, esa percepción del tiempo se ampliará o reducirá. 

Continuaremos con esta Interesante  información en un nuevo artículo… 

Si quieres conocer y comprender tu cerebro, te invitamos al curso “Focos neuronales” (Descostruyendo tu cerebro): Conocerlo, reconocerlo, asimilarlo y potenciarlo
Dictado por la Profesora y Terapeuta Ocupacional: 
Raquel Reyes. 
Terapeuta  egresada en el año 2003 del Colegio de Rehabilitación May Hamilton (Caracas), 
Docente Universitario egresada de la UPEL Maracay y Técnico Pre-hospitalario. 
Ejerciendo en el Sistema Público de Salud, con amplia trayectoria. Especialista en el área de Neurología. 
A nivel Docente, se ha dedicado a impartir la cátedra de Anatomía. 

Para mayor información sobre este y otro de nuestros talleres déjanos tu correo y con gusto estaremos enviando nuestro esquema de horarios, atención al público y formatos para tu desarrollo presencial o virtual en nuestros cursos, talleres, programas de formación y Diplomados. 

Porque tu futuro es hoy.  


 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LA COMPOSICIÓN Y SU FUNCIÓN EN EL SLOG.

LA COMPOSICIÓN Y SU FUNCIÓN EN EL SLOG.

Marconi. El mago del inalámbrico.