Biografías. King Gillette. Barbero de medio mundo.

Por el Profesor. Carlos Reyes.

King Gillette, era un vendedor de tapas metálicas para botellas, era un hombre de Cuarenta años de edad que vivía en Brookline (Estado de Massachusetts, EE.UU.), y estaba (según sus propias palabras, “Obsesionado” por el deseo de inventar algo – Preferentemente, un artículo que el público “usara, tirara y volviera a comprar”.

Su obsesión fue tal, que llegó a seguir sistemáticamente el alfabeto, palabra por palabra para estudiar una por una las necesidades materiales del hombre, y dar con la idea inspiradora.

Cuando se afeitaba una buena mañana, Gillette vio que la navaja tenía el corte embotado y era necesario llevarla al afilador. Parado ante el espejo, con navaja en mano -”lo vio todo” – hojas baratas de lámina delgada de acero, afiladas por ambos lados, sujetas entre dos chapas unidas a un mango. “¡Ya he dado con ello!” dijo a su esposa. “¡Nuestra fortuna está hecha!”… Pero pasaron Once años antes de que ganara un solo dólar con su invento.

El mismo día que se le ocurrió la idea, corrió a la ferretería de Boston donde compró unas cuantas yardas de cinta de acero que se usa para hacer muelles de reloj, un trozo de latón, un pequeño tornillo de carpintero y varias limas. Pero cuando tuvo hecho su modelo, sus amigos lo tomaron en broma.

Los cuchilleros mecánicos de tres ciudades le aconsejaron que desistiese de idea tan radical.

Por espacio de muchos años el ideal de la industria había sido hacer hojas que durasen el mayor tiempo posible; aquel proyecto de fabricar hojas tan delgadas como una oblea, y tan baratas que su corta duración no importara, estaba n abierta pugna contra la tradición.

Ningún entendido en acero lo creía posible, y el mismo Gillette solía decir años después: “Si yo hubiese tenido conocimientos técnicos, habría abandonado el negocio”. Pero en vez de hacerlo así, siguió buscando capitalistas.

Al cabo de seis años encontró 20 hombres dispuestos a jugarse 250 dólares por cabeza.

Uno de ellos era un fabricante de botellas que dio 250 dólares por Quinientas acciones y no se acordó más de ellas hasta que Gillette se las compró pocos años después por 65.000 dólares.

Los 5.000 dólares aportados por los 20 capitalistas de Gillette se invirtieron en comprar maquinaria y pagar los servicios de un genio de la mecánica que se llamaba William Nikerson.

Enn un cuarto situado encima de una pescadería de los muelles de Boston perfeccionó métodos para endurecer y afilar las láminas de acero.

En 1903 la máquina de afeitar ya era una realidad, pero la compañía estaba endeudada, los obreros e quejaban… Gillette intentó vender un lote de acciones de la compañía sin encontrar comprador.

Cierto día, a la hora del almuerzo, King Gillette habló con John Joyce, inmigrante irlandés con mostacho d morsa que empezó su carrera comercial como vendedor ambulante de tónicos, y que hizo una fortuna en el comercio mayorista de licores. Joyce convino en invertir 60.000 dólares a cambio de ejercer dominio virtual sobre el negocio.

Al precio de 5 dólares cada una, se vendieron 50 Gillettes en 1903; en 1904 se vendieron 90.844; en 1905 se vendieron 276.577 hojillas marca Gillette.

Desde sus comienzos la marca ha pagado dividendos cuya suma en total pasa de 150 Millones de dólares.

La máquina de afeitar Gillette fue la primera de hojas cambiables o desechables, pero no la primera de “seguridad”.

Ya en 1880 los hermanos Kanfe, tres inmigrantes alemanes, habían lanzado una que se llamaba “Star” y tenía forma azada. No tardó “Star” por tener como competidores a la “Gem” y a la “Yankee”. Las tres marcas se vendían en todas partes, pero a diferencia de Gillette, eran estas un segmento corto de la hoja tradicional de afeitar, una mini hoja que igual requería ser afilada por manos expertas.

Continuará…

Si quieres comprender y conocer cuál es la energía potencial humana que moviliza a los hombres y mujeres de espíritu emprendedor, y cómo puedes dar con las estrategias para convertir una idea innovadora en un concepto millonario, te invitamos a nuestro taller: “Lázaro levántate y emprende”, Dictado por el profesor Carlos Reyes: Fundador de la Compañía de Edición y Representación de Talentos CERT Producciones C.A., del Sistema Latinoamericano de Orquestas de Guitarras (SLOG) y la Escuela del Plectrodedo (La nueva Escuela de la Guitarra). Concertista, arreglista y compositor con cerca de Tres mil obras dedicadas a la guitarra. Veinte producciones discográficas, Ocho libros publicados, el juego de mesa “Global Guitars”. Fue integrante del Dúo Intermezzo junto al maestro de la mandolina Iván Adler.

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Porque tu futuro es hoy. 


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