¿Quién inventó la televisión?
Uno de los dramas más impresionantes de la televisión no ha aparecido nuca en ninguna pantalla, aunque abunda en escenas y episodios que entusiasmarían a cualquier televidente.
El protagonista, un joven de apenas 16 años de edad, su nombre: Philo Farnsworth.
El drama inicia en el otoño de 1922, en el pueblo de Rugby, situado en la región ganadera del estado de Idaho, Estados Unidos.
Philo, criado en una granja era un chico tímido de 16 años de edad; pero detrás de su timidez se ocultaba una energía perseverante que no hubiera llamado la atención de una persona menos perspicaz que el maestro de ciencias y superintendente de escuelas Justin Tolman. “Yo había conocido a centenares de muchachos antes d conocer a Philo”, dijo Tolman en una entrevista, “pero cuando lo conocí me di cuenta que era muy diferente al reto, y me pareció que probablemente no conocería a otro igual que él”.
Philo le habló a Tolman de sus aspiraciones con confianza impulsiva. Le dijo que quería hacer estudios científicos completos y se matriculó en un curso de química elemental, que se enseñaba en el primer año de la secundaria; pero a pocos días, empezó a para más tiempo en los cursos del último año de la materia, aunque solo como oyente.
Así que Tolman se ofreció a darle clases especiales por las tardes.
Una tarde, Tolman encontró a Philo muy agitado, mientras llenaba una pizarra con esquemas de circuitos eléctricos.
Cuando por fin el joven se retiró en actitud frenética de la pizarra, Tolman le preguntó -¿Qué tiene que ver esto con la química?, a lo que Philo respondió de manera enérgica, - Pues esta es mi invención. Quiero hablarle de ella a usted que es la única persona con la que me puedo hacer comprender.
En 1922 la radio estaba en su infancia, Sin embargo, ese año, un muchacho de 16 años que vivía en un pequeño pueblo en Idaho, explicó a su maestro los detalles de la televisión electrónica. Farnsworth se había inspirado en algunas ideas no resueltas que había leído en una revista de electrónica, y él, había dado con las respuestas.
En la primavera siguiente, la familia Farnsworth se mudó de poblado, y esta situación separó a Tolman de su discípulo, ya que no tenía competencias escolares en el distrito donde Philo iniciaría sus estudios.
Pasaron los años. En 1926, Philo era mandadero en la oficina de una comisión encargada de recaudar donativos para obras de caridad. Su gran diligencia llamó la atención de George Everson, quien era presidente de la comisión en San Francisco.
Como todos los inventores aficionados, Philo no gustaba de comunicar sus ideas por temor a que alguien se las apropiase. Pero una noche empezó a hablarle a Everson de lo que esperaba lograr
algún día.
All principio Everson no vio nada prometedor en lo que Philo le decía, pero le escuchó con amabilidad dado el cariño que le había cobrado.
“Cuando principió la conversación, me pareció ver un cambio notable en Farnsworth. Sus ojos normalmente serenos, empezaron a animarse con un aire de resolución y certidumbre. Al describir el proyecto en que se había ocupado por cuatro años, habló con gran elocuencia, sin el tartamudeo que sufría”.
Everson llevó a Philo a San Francisco a fin de que expusiera su proyecto a un grupo de enfoque técnico. Este grupo de profesionales competentes vio con gran agrado todo aquello que el joven explicaba.
Tann prometedor les pareció, que salieron fiadores para un convenio de préstamo bancario por la cantidad de 25.000 dólares.
Como Farnsworth era aún menor de edad, Everson llamó a la madre de este para pedir un permiso y hacer así el papel de tutor legal de Philo.
Ya instalado en su propio laboratorio, Philo se enfrentó con la realidad de su creación, por lo que hubo de pedir numerosas patentes a la oficina de registro para poder avanzar con su creación.
Laa situación entonces se tornó tensa cuando entre los documentos que se le facilitaron, se encontraba una petición de patente por un invento con justo las mismas características del suyo.
En los laboratorios de la compañía Westinghouse, trabajaba Vladimir Zworykin, ingeniero emigrado que justo había sido años antes, ayudante del ingeniero que había escrito sobre las ideas en las que Farnsworth se había inspirado.
Ninguno hasta ese momento sabía que el otro existía.
Cuando ambos se enteraron (gracias a una nota de la oficina de patentes) sobre la existencia del otro, se enfrascaron en una batalla por la adquisición de la patente que les daba el derecho a proteger la invención sobre la cual estaban trabajando. La oficina de patentes al ver la interminable pugna técnica, decidió resolver el asunto con datos cronológicos, si bien Zworykin había trabajado como ayudante del ingeniero que había realizado las primeras preguntas sobre las posibilidades de unir imagen al concepto radio en un solo paquete de trasmisión, este no había adelantado más que Farnsworth en sus aspectos técnicos, pero Philo carecía de archivos que ciertamente Zworykin si poseía.
Ell juego en pugna estaba trancado. Cuando la oficina de patentes preguntó a Farnsworth si este poseía algún escrito que demostrara que él, (tal como había comunicado), a su 16 años ya había dado con la solución a los problemas presentados en aquella vieja revista científica, solo pudo hacer referencia a su viejo maestro de escuela, el profesor Tolman.
Porr suerte para Farnsworth la oficina dio con el profesor Tolman, quien ya había dejado de dar clases y se había mudado de localidad.
Una vez en frente de los jueces, y una vez que el abogado de Philo logró determinar que ni su cliente, ni el profesor Tolman se habían vuelto a ver desde 1923, se le preguntó al Profesor si podía dar referencias sobre aquello que el joven Farnsworth le había comentado años atrás.
El profesor sin más argumento que su memoria, copió en un pizarrón gran parte del esquema que Philo le había comentado en aquella tarde, y fue así como la patente en su mayoría favoreció a Farnsworth.
Sin embargo, algunos de los ingredientes técnicos fueron otorgados en pequeñas patentes a Zworykin dado que pudo demostrar mayores avances en algunos conceptos presentados.
Los derechos de inventor correspondiente a las patentes de Farnsworth se pagan a través de una compañía de la cual fue él su mayor accionista.
Los inventos son muchos, los inventores son más, pero las patentes son una y favorecen a quien demuestra su contribución directa al hecho creado.
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Dictado por la Abogada: Paula Peña: Fotógrafa y abogada graduada en la UCV (1998), con estudios en la especialización en Derecho Mercantil en esa Universidad.
Sus estudios de fotografía los inició en el año 2005, en la Escuela de Roberto Mata, en Caracas. Formó parte de la primera corte del Diplomado en “Técnicas y Artes Fotográficas”, en AVECOFA (2012).
En Febrero del 2015 obtiene su certificado del Diplomado en Arte Contemporáneo, iniciativa de la Sala Mendoza y avalado por la UNIMET.
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